La clase se dividió en 5 grupos, cada uno de ellos integrados por 5 participantes, con dos roles distintos, 3 trabajadores y el de 2 líderes. Cuyo objetivo era la construcción de una torre con un mínimo de 45 piezas y un tiempo limitado, por medio de los trabajadores que tenían los ojos tapados por un antifaz y los líderes debían guiarlos sin tocarlos solo mediante la palabra.
La experiencia fue grata y divertida, aunque con cierta presión por que no fuéramos alcanzar los objetivos.
Esto se podría asemejar al trabajo de un proyecto en equipo dentro de una empresa, ya que nos dimos cuenta que ambos roles eran importantes para alcanzar los objetivos. Si alguno de los participantes fallaba la torre caería, al igual que en un proyecto si una parte de él falla no se podría llegar alcanzar los objetivos.
Sin duda ser el líder dentro de un proyecto no es tan fácil como parecía, al menos para mí que prefiero hacer las cosas por mi misma a tener que dar las directrices de como hacerlo. Junto al sentimiento de impotencia al ver que algo no se está haciendo correctamente y no poder hacerlo tu directamente, que resulta más fácil que corregirlo.
Yo comprendí que la mayor parte del éxito en un proyecto, reside en la compenetración de sus integrantes y en el correcto funcionamiento de cada uno de ellos en sus distintos roles, ya que estos representan cada una de las partes del resultado final.
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| Foto tomada en clase. Torre Jenga |

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